Poesía y Pintura de Pedro López Ávila y Andrés Rueda (I parte)

Publicado por Pedro López Ávila el Viernes, 12 de Marzo de 2010

PLACER POR PINTAR: Diario de un cuadro (Andrés Rueda)

Hace unos meses, recibí un correo interesándose por algunas de mis pinturas.conteste dándole mi móvil, y al día siguiente recibí una llamada, en ese momento empezó una amistad virtual.

La persona que me llamo es Pedro de Granada , y adquirió algunos de mis cuadros , los cuales nos han servido para unir almas gemelas en el Arte.

Paso algún tiempo y volví a recibir otro correo ,proponiéndome pintar un cuadro enorme de el monte PILATUS Suiza. En el correo adjuntaba unos archivos fotográficos del famoso monte, era entre nieblas, y nieve , me pareció un poco soso, aunque le envié las fotografías trabajadas, para que se hiciera una idea de como quedaría.

Al día siguiente me contestaba que le parecía insulso , que la sensacion que percibió en el momento no correspondía a sus expectativas del cuadro…le pedi me dejara un día..Comencé una búsqueda por mis archivos fotográficos buscando lo que realmente le motivara, cogí una fotografía de la Alahambra de noche y al fondo Sierra Nevada , la retoque con mis colores y texturas.. y la envié…su contestación fue ERES GRANDE COMPAÑERO¡¡¡ podría ser en 230 x 170 ? ….

Y así comienza este diario sobre la ejecución del cuadro, eso si, sin ninguna pretensión de nada, excepto divertirnos mientras lo pinto, y compartir el solitario trabajo del artista.

Andrés Rueda.

MIRADA INTERIOR

Publicado por Pedro López Ávila el Domingo, 7 de Marzo de 2010

A ver si resiste la mano

y conserva su forma

para quedarse siempre abierta

en el cobre de los siglos.

A ver si se aprende a mirar

por debajo de la palabra,

por donde se filtra el lado

cálido de la coincidencia.

A ver si en un ajuste con el silencio,

en un sorbo de cordura, se aprende

que la limosna no indulta.

A ver si se asume que solo

no se es nada y nos sitúa

en la zona de la nada.

A ver si el hombre descubre

que los otros lo hacen real.

De “juego peligroso”. ed. Alhulia (2009)

Poesía de una vida

Publicado por Pedro López Ávila el Sábado, 27 de Febrero de 2010

El pasado día 16 de febrero en el museo Casa de los Tiros se rindió reconocimiento a la vida y la obra del poeta granadino Rafael Guillén.

Nació en 1933. En 1953,  formo parte del grupo “versos al aire libre”, que rompió el silencio que durante 20años se abatió sobre Granada, tras el asesinato de Federico García Lorca. Tras la desaparición del grupo, en 1957 fundó y dirigió, junto a José G. Ladrón de Guevara, la colección de libros Veleta del Sur.

En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por los estados transparentes. En 2003 se le otorgó por unanimidad el Premio de la Crítica Andaluza por las edades del frío.

Antes le habían sido concedido, entre otros, circulo de escritores iberoamericanos de Nueva York 1963, Leopoldo Panero 1966, Guipuzcoa 1668, Boscán 1968 y Ciudad de Barcelona 1969. todos de poesía.

Cultiva también la narrativa y el ensayo. Tanto en verso como en prosa, ha sido traducido a muy diversos idiomas.

En la mayoría de los manuales de la Historia de la Literatura Española del S. XX , así como en numerosos estudios en poesía especializados de postguerra , se le cita o analiza en el epígrafe dedicado a la llamada generación del 50.

En la presentación del acto, Antonio Sánchez Trigueros, Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada, realizó la siguiente semblanza del poeta granadino

A estas alturas de su vida y de su obra, cuando se van a cumplir los cincuenta años de su primer libro, Rafael Guillén, responde al siguiente retrato crítico-literario que me atrevo a diseñar: poeta de la palabra precisa y de la versatilidad expresiva, poeta de la tradición, moderno y vanguardista, distanciado de modas, poeta de la sorpresa en cada rincón del poema, poeta reflexivo, indagador del ser en la palabra, poeta del tiempo como proceso de vida y como proceso de muerte, poeta del amor más allá de la arruga, poeta de la vida, poeta que trastorna, que perturba, poeta solidario, poeta elegiaco, poeta de los vacíos expresivos, de lo perdido y recuperado por la palabra, poeta de la luz, de los sentidos, poeta de los límites, poeta de los mil temas y los mil matices, poeta, en suma (y son palabras suyas) para quien la poesía no es sino una manera de respirar.

Alguien, y significa mucho que sea un crítico joven, ha podido afirmar con razón que “la trayectoria poética de Rafael Guillén es una de las más singulares complejas y atractivas de la poesía española contemporánea”.

¡SIEMPRE LLEGAMOS A DESTIEMPO!

Siempre llegamos a destiempo.

Cada llegada es un fracaso. Parte

ya el tren y conseguimos

subir en marcha. Todo en vano.

Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido.

A través del cristal nos asomamos,

pero la vida ya se ha ido; todo

se ha ido inacabado.

Estamos viendo rostros, árboles,

de otras personas y otros campos.

Estamos contemplando una montaña

que ya no es la misma que miramos.

Oímos voces, gritos, carcajadas

que hace ya tiempo que sonaron.

Difícilmente pretendemos

hallar una respuesta por el tacto;

y cuando al fin tocamos algo vivo

ya no está allí lo que tocamos.

Cada momento que nos lleva

es un presente ya pasado.

Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido;

se había ido al alcanzarlo.

De las edades del frío(1977)

Manuel Villar Raso Profesor de Literatura Norteamericana de la Universidad de Granada, excelente narrador e inseparable amigo de viajes de Rafael Guillén, realiza el comentario que a continuación sigue y que yo recojo del blog de Jose Vicente Pascual.

Manuel Villar Raso

Acaban de llegarme  las obras completas de Rafael Guillen, editadas por Almed en tres hermosos volúmenes y, antes de  iniciar su lectura, acaricio con mimo las portadas en las que aparece la foto en blanco y negro de Rafael Guillén; luego las coloco frente a la mesa de mi estudio y las miro  con asombro durante largos minutos antes de  decidirme a abrirlos. Los poetas son los supervivientes de nuestra historia desde la edad de oro hasta  la edad del hierro, en la que estamos y en la que ya no nos interesan tanto los becerros de oro como el oro de los becerros, según Montesquieu; pero sea su poesía de  oro o de hierro queda claro en cuanto  uno lee Los Estados Transparentes que Rafael es un poeta esencial en nuestra literatura y que, como todos los grandes, ha escrito sus poemas con dolor, hambre y rabia. Esto no sé si lo ha dicho Vargas Llosa, pero podría decirlo de él, o yo al menos no conozco a un poeta más vitalista y profundo. Abro el primer tomo al fin y, desde las primeras páginas, Rafael lanza palabras como piedras y cada una ocupa su sitio en las calles estrechas, solitarias, oscuras y sucias del Albaycín, o junto a una farola y bajo un puente, lo que me recuerda uno de tantos dichos de Rafael, mientras tomamos unos vinos, acerca de dos gitanos en el río Darro, en el que  uno le dice al otro que lo peor de esta vida es el frío y el otro le contesta que lo peor del frío es el hambre.

“Este lanzar un torrente de anécdotas, de palabras y ver que ocupan un sitio en el espacio; este saltar del lecho  y preguntar: ¿qué día es hoy?; este saber que hay ruinas, piedras y murallas de más, mucho más de dos mil años”. Sus obras completas son para disfrutar. No sé si Rafael alcanza todavía a saber quién es, no sé si el mar le cabe en la garganta; no sé de dónde extrae las fuerzas, las palabras, las ideas, de dónde saca tanto ingenio, para escribir tanto sin miedo a la palabra y sin que el sueño le canse. En Versos al Aire Libre, la catedrática Pilar Palomo, en el Prólogo, dice que Rafael vivió un tiempo vertiginoso de tertulias, exposiciones, coloquios, recitales, antologías, actividades artísticas y literarias entre cipreses, cármenes y huertas, con la Alhambra en cada esquina, “la Alhambra como el mar es siempre la misma y siempre distinta”, que proclama su voz y el uso cada vez más perfecto de su palabra, el material más recalcitrante que existe para un artista, sea del arte que sea. En Pronuncio Amor, el poeta ya sabe que lo que escribe valdrá mucho menos que lo que posee, pero le asiste la gracia y vive a tope su tiempo de poeta, con un lenguaje nítido y puro que moldea con ternura y lo contempla igual que un escultor contempla su obra. Porque es el elegido y tiene algo en fin que dar a los demás.

En Cancionero-Guía, Rafael mata con amigos y anís el gusanillo por las tabernas; pero lo sorprendente es la facilidad y la sabiduría con que escribe por  tertulias y paseos hasta Plaza Larga, donde pide un bolígrafo y escribe pinceladas, “un perro se detiene pensando si va o viene”, dos borrachos ondulantes se reparten el silencio”, impresiones fugaces, soleás, coplas granadinas, poemas de juventud y vino y, en medio de tanto lirismo la hermosa elegía “a mi madre, ahí muerta”, “tan pequeña en la gloria, tan grande en el trabajo”. En Hombre en Paz se pregunta si en el otro mundo habrá cuartos de estar con las persianas entornadas, libros y generosos anaqueles, abiertos orificios hacia todas las latitudes del espíritu. Y así en sucesivos  poemas de familia dedicados al abuelo, a la esposa, al hijo recién nacido, donde le dice con palabras de Whitman en Canto a mí mismo que, cuando yo me vaya, “te estaré esperando”.

La poesía de Rafael nace de la vida y vuelve a la vida desde el mensaje biográfico hasta el dolor humano, pero sin quedarse en lo social, buscando siempre caminos en el mundo de la palabra y en la perfección formal del poema, como demuestra en la increíble madurez de sus sonetos, “vengo sin saber de dónde vengo”, que firmaría el mismo Lope o un Soto de Rojas, que le inspira su hermoso Jardín cerrado, o en Moheda, donde Andalucía está hondamente presente y con sorprendente emoción estética. Dicen sus críticos que Rafael es un autor de creación lenta, “un poeta de la palabra precisa y distanciado de modas, poeta de tradición, moderno y vanguardista”, según Sánchez Trigueros, con  temas fundamentales que lo enriquecen. En Las edades del frío nos dice que ama la aventura de las palabras, “son ellas las que me eligen y utilizan, las que rigen la vida y son la vida”, luego indaga los cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego, palabras claves y en estado puro en su poesía, con las que intenta forzar las lindes de lo perceptible, hasta desembocar en la materia como límite último. En Los dominios del Cóndor, el poeta expresa su anhelo de penetrar en el misterio que encierra el universo, en “el espacio que se esconde en cada gota, y volar por los dominios del Cóndor”, donde espacio y tiempo son  conceptos inestables del misterio. En Los estados transparentes, con el inolvidable “No volveré a París”, la palabra clave es la transparencia, tema recurrente a lo largo del poemario anterior de Límites.

En la poesía de Rafael hay palabras que se repiten. Es evidente la palabra “hombre” en su trilogía sobre los Gestos, en homenaje a su amigo Julio Alfredo Egea; o la palabra “tacto”, que para él es amor, conocimiento y vida. “Es mi tacto el que crea”, nos dice en Límites, pero ello no le basta. Cada palabra  tiene su realidad y su propia atmósfera. La palabra “aljibe” le evoca el misterio del universo. La palabra lluvia,  brota y cae desde dentro, es la hora de la escritura, cuando el poeta está en situación de trance o de lluvia y llega el poema. La visión del Gran Atlas en El país de los sentidos le toca una fibra sensible que le suscita el deseo de conocer el mundo y ensanchar su espacio vital. Los estados transparentes y Prosas viajeras nos presentan al escritor en Guatemala, Chile, Argentina, París, Italia, Rusia, Inglaterra, Argelia, Mauritania, e incluso en un oriente lejano, India, China, Nepal, Indonesia o sobrevolando Nueva York, convertido en un viajero de Europa que aspira a la comprensión unitaria del universo. Ya en Los dominios del Cóndor, el poeta expresaba el anhelo de penetrar en el misterio que encierra el universo y fundirse con el espacio, que le  parece infinito desde la cima de la Cordillera de los Andes, para alcanzar límites que lo lleven más allá de la realidad. Y en este mundo poético de espacios se pregunta si es posible traspasar la realidad y ocupar al mismo tiempo dos espacios simultáneos, fusionando espacio y materia. Sería el tiempo simultáneo, sin duda la concepción más rotunda y original en su cosmovisión y que tal vez le viene de lejos; pues ya en Variación Temporal escribe que “el presente es recuerdo. El futuro es pasado. El mañana es ahora. El ayer es mañana. El hoy es un después. El pasado es ahora” “Porque en el tiempo todo avance/ es a la vez un retroceso, / y no sabemos cuándo/ se consumó nuestra aventura..”

Poeta de viajes interiores y de muchos viajes, de paisajes físicos y humanos, poeta que escribe sin ínfulas y sin engolamientos, poeta próximo y generoso, poesía indagadora que arriesga y que en su busca le hace volar hasta la Isla Negra con Neruda, a Venecia, ciudad que se hunde, a la Jema el Fnaa de Marrakech en busca del ruido de sus tambores, a los remeros del Volga, a los fiordos noruegos “donde no hay salida”, a los altísimos lagos croatas de Plitvice, a Florencia en busca de Miguel Ángel y del “arte non finito”. No he visto a nadie coquetear tanto con el miedo como al penetrar en los túneles vietnamitas de Cuchi, ni más fascinado por la belleza como en la bahía de Along, ni más entusiasta por la grandeza de los templos de Ankorg o ascendiendo a las pagodas de Birmania. Ni la melancolía ni los desengaños sin embargo se han hecho para él. En cada uno de sus viajes está inventando un país. “La melancolía de los jóvenes está hecha con niebla, la de los viejos está hecha a base de desengaños”, dice con los ojos encendidos mientras le propongo un nuevo viaje, que seguramente él ya lo ha recorrido y del que está de vuelta.

EL IMPRESIONISMO DE ANDRÉS RUEDA

Publicado por Pedro López Ávila el Sábado, 27 de Febrero de 2010

En una visita realizada a la ciudad de Cáceres, en las afueras, en un pueblecito cercano,  en un museo de arte contemporáneo de cuyo nombre no es que no quiera acordarme, es que, sinceramente, no me acuerdo, había una leyenda que decía: “la vida es opresión y el arte la mistificación y la ilustración de la opresión”.

Son auténticas legiones de expositores los que invaden las galerías para presentarnos sus obras y no conozco a ningún crítico que ponga mal al expositor, por lo que habrá que asumir que a lo más que se puede aspirar es encontrar a alguien a quien lo pongan menos bien que a los demás Eso sí, después de redactar una página en la que se nos asegura el excelso índice de calidad alcanzado por el artista, cuando este gira la cabeza, las maldades de los críticos afloran de forma impía. No digamos entre los propios colegas de profesión.

Digo esto, porque no tengo que cumplir ninguna misión al hablar de Andrés Rueda, ni soy crítico de arte, ni busco recompensa alguna, ni siquiera lo conozco personalmente; tan sólo voy a intentar describir las aportaciones que me han provocado el color y la forma de su pintura, nuevas, al menos para mí, como una fresca aurora.

Cuando se cuenta con talento, vocación, facultades y un perfecto dominio de las nuevas tecnologías, como soporte de incorporación de hallazgos originales, que mejoran otros procedimientos convencionales, el resultado no puede ser otro que encontrarnos con algo más profundo que la imagen visual: la percepción de lo permanente, que es lo que subyace   en la pintura  de Andrés Rueda.

Cezanne pensaba que “cuando el color estaba plenamente conseguido, la forma alcanzaba también su plenitud”. En  este sentido,  Andrés Rueda nos atrapa en un mudo reflejado de colores, profundo e inmutable de la naturaleza o de la fisonomía urbana, en donde la exacta relación de los valores cromáticos, su organización y su perfecta sincronización dan como resultado que, ahora, La Playa de la Concha me parezca diferente a cuando me encontraba junto a ella.

La percepción sensorial de sus acrílicos, sus tonos calientes, que producen una mayor sensación de relieve, esfumados a veces en la niebla, sin disimular la pincelada ancha, nerviosa y emotiva, junto a la textura de sus materiales granulados (que pacientemente va buscando), para asomar la luz desde la sombra y consiguir que cuando vemos el paisaje cotidiano (urbano o naturaleza de árboles, remedando un follaje lineal ) los veamos con los ojos ocultos de Andrés Rueda.

DESPEDIDA Y CIERRE

Publicado por Pedro López Ávila el Jueves, 25 de Febrero de 2010

Así, parece ser, y con un adiós con el corazón, es como se despide de sus amigos y lectores Jose Vicente Pascual., autor de varias colecciones de relatos y novelas, galardonado en distintos certámenes literarios de ámbito nacional y articulista de  prensa escrita y digital.

Tu despedida, como articulista, por voluntad propia, me parece un acto de profunda responsabilidad ética, una necesidad ante la zozobra y el espectáculo que ofrece la vida española; te ha salido una vena de desesperación ante el insalvable abismo entre la realidad, que reserva todos los privilegios  a una clase complacida en su ignorancia estúpida, simplona y malvada, y tus inútiles deseos de acabar con la ineficacia de un sistema de una lastimosa pobreza intelectual y moral.

La notoria incompetencia administrativa, rodeada de políticos, caciques y otras especies de fauna menuda que garantiza, con toda clase de artimañas, las previsiones electorales del poder es la crónica que resume tus cientos de artículos de la realidad social y política del Estado Español.

Bien tejida la tela de araña, poco importa la crítica y el análisis inteligente de las mentes más lúcidas y preclaras de nuestra sociedad; y cuando ha fecundado  la semilla, que se venía germinando, es cuando José Vicente Pascual dice:  ¡A la mierda! No quiero saber nada. Nada de nada.

En cualquier caso, amigo Josevi, no te echarán de menos la mayoría de los granadinos, si acaso de más. Pero, por favor, no te mueras, para que los que tenemos el privilegio de conocerte podamos disfrutar de la amenidad de tus conversaciones, de tus relatos, de tus novelas, de tu concepción del mundo, de tu interpretación de la sociedad y de tantas cosas que han quedado diluidas en regueros de tinta  -estoy seguro que permanecen en tu memoria-

Quizá hubiera sido peor que se marchara Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban o el mismísimo Cristiano Ronaldo, que son los que ha colonizado nuestra mentes, como argumentos de autoridad y máximos exponente de la libertad expresiva de nuestro tiempo. ¿Con qué noticias si no abrirían  los telediarios o las portadas de la prensa?

Ahora, tu silencio será una forma más de comunicación, que les den a los saltabalates del pensamiento no hay necesidad que justifique en este país, o como se diga,  tus observaciones intelectuales. ¡Hala! A tomar mucho por donde amargan los pepinos.

http://delcanioalcoro.wordpress.com/2010/02/25/adios/

LA DIGNIDAD

Publicado por Pedro López Ávila el Miércoles, 24 de Febrero de 2010

 

Si nada sabemos de nadie

ni nadie sabemos de nada,

¿Quiénes  nos quieren hablar

de dignidad?

Cuando se excava en el último

paseo violeta de la tarde

y las noches se arrodillan

sin piedad,

entre balbuceos de angustias,

acaso, por alguna abstinencia,

que se lee en la balanza de los ojos,

dialécticos de la moderación

nos hablan de dignidad.

Nos hablan de dignidad:

mastines de las finanzas,

centinelas de la palabra,

fabricantes de poemas

premiados por algún pan sangriento,

hipócritas legisladores,

los portadores del solideo,

los del negro birrete o del turbante,

que taladran el nombre de las cosas

en un puzzle de codicias.

Cuando no existe límite más alto

que el hambre y la sed,

es intolerable hablar de dignidad.

Mientras los indigentes se guarezcan

en la pálida boca del metro,

es intolerable hablar de dignidad.

Mientras los mendigos yazgan

cubiertos de cartones repetidos,

en bancos ajusticiados

por las miradas de paseantes,

como si el frío se hubiera inventado

sólo para morir a la espalda

de la noche, en trágico infortunio,

es intolerable hablar de dignidad.

Mientras las cuatro paredes

de un cajero automático

sean el refugio de los desposeídos,

donde se ahoga la soledad,

es intolerable hablar de dignidad.

Mientras las leyes mezan la cuna,

con  milongas de esperanza,

en el espejo de las súplicas,

es intolerable hablar de dignidad.

El impuesto más caro del mundo

es el del mendigo. Es el rédito

desnudo de los bancos.

¡Qué la bella  metáfora distrae

de la congoja del fracaso!

¡Qué la libertad nace en las llagas

de los pobres!

¡Qué la palabra es incompatible

con los poderosos!

¡ Qué los pueblos no son su longitud!

Son también los otros,

donde están todos.

¡Qué el plato vacío

es el retroceso de la humanidad!

Es el camino que escinde al hombre.

Hay que conquistar la pobreza

para hablar de dignidad.

De “juego peligroso” ed. Alhulia (2009)

PRESENCIA

Publicado por Pedro López Ávila el Viernes, 19 de Febrero de 2010

Aquí estoy,

aquí me tienes,

sin más obstáculo

que tu propia sombra,

con los brazos hechos de golondrinas.

Aquí estoy,

aquí me tienes,

por si el brillo de tus ojos alados

resbala, como una triste guitarra,

en la ingravidez del vuelo desnudo

de la noche.

Nada importa, saldré a tu encuentro

con  ojos de no dormir

y acercándome a los tuyos,

para romper la frontera

de dos miradas.

Pero, déjame que rompa el rayo

ensangrentado

de tu sombra de mármol.

CON LA QUE ESTÁ CAYENDO

Publicado por Pedro López Ávila el Jueves, 18 de Febrero de 2010

A la S.G.A.E. parece poco menos que imposible que persistan en el despropósito de echarse a la ciudadanía encima con chorradas tales como querer cobrar por el himno de un equipo de fútbol, la representación de una obra teatral por un grupo de escolares o el oír la música de un telediario, que pudiera incitar al baile. Me parece  una chapuza de la que no sólo salen mal parados los propios escritores, sino que también  gente de cualquier saber que dejan huellas en el alma; de los que se esta haciendo mofa, parodias grotescas y se están viendo abocados a un linchamiento popular, masacrando no sólo sus obras, con los millones de copias piratas, que se realizan de las mismas, sino también el prestigio y la dignidad  que requieren tan meritorios oficios.

Y es que, no sé por qué, me viene a la cabeza cuando hablaba Juan de Mairena  diciendo: “que hay hombres tan profundamente divididos consigo mismos, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi -me atreveré a decir- es ello lo más frecuente”.

Pues sí, señores, hablamos de la difusión y universalización  de la cultura en todas sus manifestaciones de forma gratuita para el pueblo y luego hincamos la rodilla en conversiones que van en contra de lo que teóricamente debería ser  lo más fecundo para el progreso de los pueblos: el conocimiento, como el  principal activo que debe tener el ser humano.

Con esto no quiero decir que los nobles oficios del compositor, pintor o escritor, por ejemplo, no tengan una más que digna remuneración económica, aparte de la reputación y la excelencia, pero que la distribución de la primera debería ser proporcional a los ingresos anuales y no en función al éxito que se obtenga en la venta de copias, pinturas u obras vendidas, pues aquí ya se observa la moneda al descubierto dentro de las exigencias del mercado en el mundo en que vivimos.

De todos es sabido que autores que no obtuvieron un reconocimiento en su tiempo, viviendo en la precariedad más absoluta, la historia los rescató siglos más tarde y han sido el paradigma de muchas generaciones. Pero, ya hoy no les vale para nada.

Os invito a que leáis estos dos artículos que creo merecen la pena:

http://delcanioalcoro.wordpress.com/2010/02/06/la-cultura-no-es-gratis/

http://delcanioalcoro.wordpress.com/2010/02/17/a-envainarla/

“El ´yo`”

Publicado por Pedro López Ávila el Martes, 16 de Febrero de 2010

    Anna Caballé, Profesora de Literatura Española y responsable de Literatura de la Unidad de Estudios Autobigráficos de la Universidad de Barcelona, afirmó, en la Universidad de Navarra, que Internet ha potenciado la expresión autobiográfica, y que ”el ´yo` ha dejado de ser una experiencia intima con las nuevas tecnologías. Asimismo destacó que “gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, el sujeto autobiográfico, posee en la actualidad un componente muy público y que el ´yo `ha dejado de ser una experiencia intima para convertirse en una carta de presentación. (Europa Press 8/2/2010).

    Por su parte mi querido y buen amigo, Jose Vicente Pascual, siempre atento a la realidad cultural y cotidiana de nuestros días, excelente articulista, una de las plumas más lúcidas e inteligentes de nuestro tiempo, sagaz y certero, de una ironía privilegiada y mordaz, da cuenta de esta circunstancia, con las naturales reservas al no justificarse de forma clara a qué ´yo` hace referencia la Doctora Anna Caballé.

    Desde luego a estas alturas no vamos a descubrir la importancia de Internet, de las págínas web o de las redes sociales como elementos disuasorios de promoción individual o colectiva y como elementos capaces de crear un estado de opinión con mayor rapidez y operatividad que los tradicionales medios de comunicación, ( incluyendo, claro  está , los libros  y revistas literarias en formato clásico)  con  menos costos para los “avispados” que han encontrado un auténtico chollo para todo aquel que se dedique al negocio de la cucaña, del reptar o trepar, aunque tenga que contar o fabular su experiencia intima, que eso es otra cosa.

    La disminución en el número de periódicos de tirada nacional o local, el levantarse a miccionar, a tomar una cerveza, cambiar de canal de televisión o a arreglar el pomo de una puerta en el descanso de un partido de fútbol nos dan buena prueba de la repercusión que tienen hoy día los nuevos  formatos publicitarios y propagandísticos en nuestra sociedad de consumo (aviso a anunciantes), que están cambiando radicalmente los hábitos del lector, del oyente o televidente, de forma tal, que van a desparecer algunos modelos culturales que se canalizaban por estas vías tradicionales y que ahora se movilizarán enganchados al móvil o a una red social. Es conocido como al propio Obama, en el proceso electoral le produjo enormes beneficios, que estoy seguro ni él mismo podría cuantificar,  en cuanto a la rentabilidad de votantes a través de las redes sociales y otros procedimientos de las nuevas tecnologías. Se acabó para siempre la figura y el cargo tradional de  ”agitación y propaganda”  , al menos a la antigua usanza.

    Pero, a lo que iba,  la tormenta estaba inventada desde siempre: la literatura en general y la poética en particular durante casi siempre se ha encontrado enfangada en controversias, pero es en el siglo XX al principio del nuevo milenio, donde pudieran producirse los cambios más importantes:

    “Fundación mítica del yo sensible”. Una bella mentira fingida, diría Miguel Hernández y el concepto literario de “trascendencia”.

    Poesía y pensamiento se han encontrado enfrentados a lo largo de nuestra cultura y los conceptos “generacionales” han agudizado más el problema:

    A determinados autores  por el hecho de compartir un  mismo tiempo, una misma época, un proyecto de ideas comunes, juergas e incluso los mismos amores ha generado que se les enjuicie con criterios igualitarios la creación individual, impidiendo que la palabra sea una liberación del que la dice de  su ´yo`. Hoy se pueden compartir las mismas ideas, redes sociales, blogs, o lo que nos echen, pero cobra vigencia  la idea que nos dejó Heidegger:  ”ninguna  época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra, pero, en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre”

Detrás de la realidad

Publicado por Pedro López Ávila el Martes, 9 de Febrero de 2010

    José Hierro decia que escribía espaciadamente porque “cuando no tengo nada que decir no lo digo, y cuando tengo algo que deciry no sé como decirlo, tampoco lo digo”.

    Quizá esa sea una parte de la explicación del porqué de forma tan tardía me veo ahora envuelto en esta aventura literaria de la búsqueda  de nombres nuevos, de experimentar nombres, para poder oirnos unos a los otros, porque muchas cosas tienen ya nombre. Se trataría de nombrar todo lo innonbrable para nombrar rincones desconocidos que existen detrás de la realidad y que ahora podría decir, cuando los años aprietan con el peso de las horas.

    Otra razón, , es que siempre he caminado con una concepción irreflexiva del tiempo,  en el que otras obligaciones apenas me han permitido saludos hilvanados en la distancia con los otros.

    Antes bien, algunos compañeros y , por último, Andrés Rueda me animan a la formalización de este blog del que estoy seguro va a tener más sombras que luces, porque soy un auténtico fracaso en el manejo informático, un descuidado para mantener un mínimo de caricias a la puntualidad literaria y cultural y un dejado al querer atender otras obligaciones que me impongo a la vez.

    De cualquier manera, espero que los que me habéis empujado a este remolino me ayudéis, al menos, con vuestra comprensión y benevolencia.

Sobre el autor

Pedro-Lopez-Avila

Pedro López Ávila

Pedro López Ávila, nace en Granada en 1952, consigue la plaza de Profesor de Bachillerato en la especialidad de Lengua y Literatura Españolas en el año 1979 y con posterioridad la cátedra en la misma especialidad. Ha ejercido como Jefe de Departamento durante 11 años y ha ocupado distintos cargos directivos, relacionados con la docencia en la administración pública, ha sido fundador de varias entidades privadas para el acceso a la función pública docente, ha coordinado múltiples actos literarios, ha presentado a poetas, narradores, articulistas y ensayistas de la actualidad, ha dirigido talleres de poesía y teatro y forma parte del equipo de redacción de la revista de letras Ficciones. Ha publicado dos poemarios: Amanecer en la palabra (2008) y Juego Peligroso (2009) en Editorial Alhulia.