Germán Aracil

Publicado por Pedro López Ávila on Viernes, 28 de Mayo de 2010

 

En un día cualquiera, entré en una galería de arte y mi alma quedó quebrada en un cuadro, era un desnudo, y por esas cosas que tiene el azar, allí se encontraba el autor; me lo presentaron, se trataba de Germán Aracil , sus manos detenidas encendieron la memoria y en un grito de silencio pensé en el gran poeta y filosofo trascendentalista  Emerson: “el hombre no es más que la mitad de si mismo, la otra mitad es su expresión”.

Adquirí el cuadro, cómo no, y desde aquel momento quedé atrapado a su pintura como un náufrago en la noche sujeto a un remo de pintura; porque no había duda, aquello que es elemental para llamarse profesionalmente pintor, Germán Aracil lo poseía:  líneas trazadas con firmeza, formas inteligentemente contorneadas, y las relaciones entre la intensidad de la luz y el valor de las sombras que proyectan la forma total en singular, entre armónicos acordes cromáticos,  quedaban resueltos con aparente sencillez.

A veces, es el color de la piel con toda su lujuria el que exulta  los sentidos;  otras veces, los medios tonos elaborados endiabladamente; otras veces, es la luz la que dora todo el cuadro en una luminosidad confortante; otras veces, es el rojo o el azul, con estampados blancos, de delicadas prendas femeninas muy sugerentes,  confieren a su obra una lírica plástica con mano firme y segura. Sus fondos son un sigilo de aire en sus dedos.

Secuencias figurativas, fundamentalmente femeninas, así como una contenida emoción ante el bronce de la carne como protagonista de sus caras o de sus torsos, invaden la atmósfera  de un aire ingrávido y sugestivo, cuyo resultado, no es otra cosa, que la armonía de colores,  sincronizados en la consecución de la forma en plenitud.

Pero,  es que además , Germán Aracil escudriña los rincones más recónditos del alma, buceando siempre de adentro a afuera, para que en la expresión de los rostros o del cuerpo contemplemos  figuras cautivas de miradas potenciadas de intimismo, que aumentan la sensación de realidad, y poder expresar (con un hilo finísimo) la ternura, el sufrimiento, la tristeza o la lejanía en la mirada; aceptación del paso del tiempo,  el veneno de la piel desnuda, el silencio de los ojos o, quizás, la belleza de las rosas solitarias.

En definitiva, Germán Aracil, se sumerge en lo adormecido del ser humano y nos revela la magia  de lo desconocido a través de sus pinturas, pintura académica, en algún caso, pero nada empalagosa, pues la buena mano del oficio se deja ver en la soltura de la perspectiva dibujada y en la limpieza de sus colores, para interpretar contenidos objetivos desde una refinada subjetividad.

About the author

Pedro López Ávila

Pedro López Ávila, nace en Granada en 1952, consigue la plaza de Profesor de Bachillerato en la especialidad de Lengua y Literatura Españolas en el año 1979 y con posterioridad la cátedra en la misma especialidad. Ha ejercido como Jefe de Departamento durante 11 años y ha ocupado distintos cargos directivos, relacionados con la docencia en la administración pública, ha sido fundador de varias entidades privadas para el acceso a la función pública docente, ha coordinado múltiples actos literarios, ha presentado a poetas, narradores, articulistas y ensayistas de la actualidad, ha dirigido talleres de poesía y teatro y forma parte del equipo de redacción de la revista de letras Ficciones. Ha publicado dos poemarios: Amanecer en la palabra (2008) y Juego Peligroso (2009) en Editorial Alhulia.

Comments

13 Respuestas to “Germán Aracil”

  1. Felicidades compañero por tu escrito, y ademas felicidades a un gran maestro del pastel. German Aracil
    Un abrazo

    Andres

  2. andres rueda dice:

    Querido Pedro te deje un comentario, pero veo que no se publico.
    Te decia que la descripcion de la obra pictorica de German era interpretacion de poesia pura, y felicitaba al maestro del pastel.
    recibir ambos mis felicitaciones, por la perfecta interpretacion de vuestro Arte, y espero compartir con vostros tertulias interminables…iluminados por La Reina…La Alambra.
    un abrazo
    Andres

  3. Pedro López Ávila dice:

    Muchas gracias, Andrés, No es devolver nada, pero tu valoración es muy valiosa, porque tú eres otro genio de la pintura. Saludos

  4. Mario dice:

    No conocía la obra de este pintor, pero investigando un poco me ha cautivado, especialmente después de leer la conmovedora descripción de la pintura de Germán Aracil. Pedro, gracias por hacerme descubrir a tan magnífico artista. La mezcla de tan maravillosa forma de hacer bailar el pincel de Germán con la belleza tus palabras hacen aflorar las sensaciones más inesperadas del ser humano.

  5. Cecilia dice:

    Es todo un lujo poder disfrutar de obras como ésta, sobre todo al tener la certeza de que más pronto que tarde podremos admirarlas en persona. Y no es sólo por la técnica, el color, la luz (esos pliegues en la tela blanca,los matices, lo más difícil según dicen), si no por que además cada cosa coge la relevancia que se merece y lo más importante, transmite tal serenidad que podrías pasarte días (yo ya llevo un buen rato) admirando cada uno de los detalles, la dulzura, las curvas, las formas,… Queremos más.

  6. RAIMUNDO FORNIELES dice:

    Hablar de German Aracil, desoues de ver esta obra y lo que hay en internet de él, es hablar de la luz, sobre todo la luz, con los matices de color, me hace casi poder tocar o acariciar esa piel como la seda.

    Además, el color de la piel sobre el blanco con la tela roja, es perfecto. Podría señalar un sinfín de detalles que me hacen sentir esa pintura, como la expresión del rostro dormido, reflejando los colores circundantes, la pose, etc., solo diré algo más; ¡¡¡FELICITACIONES

    A ti amigo Pedro decirte que creo que los sentimientos que te embargaron cuando viste la obra del artista están magníficamente expresados en tu texto, te reitero mis felicitaciones, y te animo a seguir ofreciéndonos tanta belleza.

  7. El texto de Pedro López muestra a las claras que también se puede pintar con la palabra al comentar una obra de arte como la que podemos contemplar aquí. Doble elocuencia icono-verbal.

  8. Pedro López Avila dice:

    Gracias, Manuel, por tan bondadoso comentario

  9. Pedro López Ávila dice:

    Bella Cecilia, no sabes lo que agrqadezco tu sensibilidad. Eres fantástica; magnífica tu interpretación y, mucho mejor tus despiertos sentidos

  10. Pedro López Ávila dice:

    Gracias, compañero. A nuestra edad, cuando los sentidos, son más serenos y entran en calma, posiblemente valoremos mejor la sensación del roce de la piel.

  11. Pedro López Ávila dice:

    Muchas gracias; Mario, pronto espero que tengas la fortuna de conocer mejor a Germán Aracil, pues espaeramos una exposición suya en Granada

  12. Lali dice:

    Es super bonito, todo un maestro del pastel!

  13. Duermo más allá de la noche,
    la serenidad me reconoce
    y la luz me infunde dinastía
    para afirmarme libremente.

    No necesito más vestimenta
    que mi satinada piel canela
    y sé que hay un viento de grosellas
    que me envuelve si tú me contemplas.

    Siento un latido en mi pecho suave
    que nació sin guerras,
    que nació tan sólo de belleza,
    y, también, sé que la magia de tus ojos
    puede hacerme silenciosamente eterna.

    No necesito vestir con ricas telas
    y junto a mi soledad desnuda
    basta que comprendas este duermevela
    de un sueño sin otra cuadratura.
    Paloma Corrales

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Sobre el autor

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Pedro López Ávila

Pedro López Ávila, nace en Granada en 1952, consigue la plaza de Profesor de Bachillerato en la especialidad de Lengua y Literatura Españolas en el año 1979 y con posterioridad la cátedra en la misma especialidad. Ha ejercido como Jefe de Departamento durante 11 años y ha ocupado distintos cargos directivos, relacionados con la docencia en la administración pública, ha sido fundador de varias entidades privadas para el acceso a la función pública docente, ha coordinado múltiples actos literarios, ha presentado a poetas, narradores, articulistas y ensayistas de la actualidad, ha dirigido talleres de poesía y teatro y forma parte del equipo de redacción de la revista de letras Ficciones. Ha publicado dos poemarios: Amanecer en la palabra (2008) y Juego Peligroso (2009) en Editorial Alhulia.